(Guayaquil, 22 de mayo).- La selección de Brasil encara la Copa América Centenario con muchas dudas por la ausencia de Neymar, pero con la certeza de que se sentirá en casa en las ciudades de Estados Unidos por donde pasará en su concentración que comienza mañana.

Las tres sedes en las que jugará la Canarinha en la primera fase, en el Grupo B, parece que han sido escogidas a dedo para agradar a la delegación brasileña: Los Ángeles, Orlando y Boston.

Brasil comenzará su periplo en la competición en Los Ángeles, nada menos que en el Rose Bowl, estadio en el que la selección ganó su cuarto Mundial, en 1994 en la tanda de penaltis ante Italia.

En aquella final de grato recuerdo para los brasileños estaban figuras como Romario, Bebeto, Mauro Silva, Mazinho, Jorginho, Taffarel o Dunga, quien entonces fue el responsable de alzar el trofeo de campeón en su condición de capitán de la verde-amarilla.

Dunga, ahora investido con los galones de seleccionador nacional, asegura que ese “regreso al pasado”, que se producirá el próximo día 4 de junio, en su debut ante Ecuador, seguramente le arrancará una “sonrisa”, con la que evocará todo el trabajo que hizo en 1994, que “valió la pena”.

La cita también será especial para uno de los actuales jugadores de la selección brasileña, Rafinha, que es hijo de Mazinho y hermano del internacional español Thiago Alcántara y tendrá oportunidad de revivir los pasos de su padre en el coliseo en el que logró su mayor éxito deportivo.

Rafinha, que debuta en una competición oficial con Brasil, también volverá sobre sus propios pasos, porque volverá a Boston, donde anotó su primer gol con la selección, en octubre del año pasado, y podría regresar en cuartos de final a Nueva Jersey, donde se produjo su debut.

La segunda parada de la selección brasileña será Orlando, donde se enfrentará a Haití en el estadio Florida Citrus Bowl el 8 de junio.

Orlando es el destino turístico en el extranjero preferido por los brasileños, por delante incluso de París, Nueva York o Buenos Aires, según estadísticas de operadores hoteleros.

Toda familia brasileña de clase media-alta que se precie no pierde oportunidad de viajar a Disney World por lo menos una vez en la vida, aunque no son pocos los que repiten su visita a Orlando hasta la saciedad.

La presencia de brasileños en Orlando es tan significativa que ha llevado a las tiendas a buscar empleados que hablen portugués para atender a los turistas de ese país, que siempre aprovechan los viajes a Estados Unidos para hacer acopio de electrónicos, perfumes y productos de lujo que en Brasil resultan mucho más caros.

La propia selección brasileña de 1994 cargó hasta los topes el avión con el que regresó a Río de Janeiro, con 10 toneladas de compras desde ordenadores hasta hornos y aparatos de gimnasia, lo que causó problemas con la aduana.

En Orlando vive también un brasileño ilustre, Kaká, quien llegó a ser incluido por Dunga en la lista preliminar de 40 jugadores de la Copa América, pero que fue excluido a última hora de la nómina definitiva.

El tercer destino de Brasil en la primera fase será el estadio Gillette de Foxborough, a 35 kilómetros de Boston, que se ha convertido en una segunda casa de la selección.

En los últimos años, Brasil ha jugado cuatro partidos en ese estadio, aunque no todos le resultaron favorables. Foxborough fue el escenario de la primera derrota de la historia de Brasil ante Venezuela, que se produjo en un amistoso en 2008.

Boston, además, está considerada extraoficialmente como la ciudad de Estados Unidos con una colonia brasileña más numerosa, aunque no hay estadísticas oficiales que lo puedan corroborar, debido a que los inmigrantes indocumentados evitan censarse.

La brasileña más famosa que vive en Boston es la exmodelo Gisele Bundchen, esposa de Tom Brady, quarterback del New England Patriots. La pareja reside en una mansión en el barrio de Brookline y bien podría aprovechar para ver a la Canarinha ante Perú el 12 de junio.

Brasil se sentirá en casa en la Copa América
La selección de Brasil encara la Copa América Centenario con muchas dudas por la ausencia de Neymar, pero con la certeza de que se sentirá en casa en USA
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